La sal, el potasio y el control de la  presión arterial http://www.eufic.org/article/es/nutricion/sal/artid/sal-potasio-presion-arterial/ Food TodaySal es el nombre popular que utilizamos para referirnos al cloruro de sodio (NaCl). La sal es esencial para la vida y para gozar de buena salud. La hipertensión o presión arterial alta es un factor de riesgo en los trastornos cardiovasculares y la apoplejía. Está relacionada con el consumo elevado de sodio y la ingesta reducida de potasio. ¿Pueden las recomendaciones destinadas a reducir el consumo de sal hacer que las cosas cambien?   La importancia de la sal La sal, o cloruro de sodio, se utiliza para conservar la comida y darle sabor. También está presente en los alimentos de forma natural. 1 gramo de sodio equivale aproximadamente a 2,5 g de sal.   El sodio y el cloro contribuyen a regular la presión arterial, controlar el equilibrio de fluidos en el organismo y mantener las condiciones apropiadas para el funcionamiento de los músculos y nervios. El sodio facilita la absorción de ciertos nutrientes, como la glucosa y los aminoácidos.   El organismo de una persona adulta suele contener unos 90 g de sodio; de esta cantidad, la mitad se encuentra en la sangre y otros fluidos corporales, más de un tercio está en los huesos y el resto se halla en el interior de las células.   El consumo medio de sodio varía entre los 2 y los 6 g al día, aunque un adulto puede vivir de forma saludable con menos de 0,5 g al día. Las necesidades aumentan cuando se producen grandes pérdidas como, por ejemplo, durante la menstruación, la lactancia o si se suda mucho.   La reducción del consumo de sal es una de las prioridades de la respuesta de la sanidad pública ante la hipertensión debido a su potencial de disminuir el número de casos en el conjunto de la población.   El potasio La mayoría de los alimentos contiene potasio de forma natural. Las frutas y verduras son fuentes especialmente buenas de potasio.   En nuestro organismo, el potasio se encuentra principalmente en el interior de las células. Interviene en funciones importantes de todo el cuerpo y está implicado en las mismas funciones que el sodio, desempeñando un papel complementario del mismo; el equilibrio entre ambos elementos es esencial para el organismo.   La presión arterial – contraste de los efectos del sodio y el potasio La capacidad de los riñones de excretar o conservar el sodio es un factor clave para regular la presión arterial.   La mayoría de los estudios científicos muestran que la reducción del consumo de sal reduce la presión arterial, siendo este efecto más pronunciado en las personas hipertensas, las personas obesas y los ancianos. La respuesta ante la reducción del consumo de sal varía mucho entre distintas personas y puede no reportar beneficios perceptibles en personas con niveles iniciales normales.   Por el contrario, la hipotensión o presión arterial baja está relacionada con el consumo elevado de potasio, y puede deberse a la capacidad de éste de aumentar la excreción del sodio y los efectos vasoactivos del potasio sobre los vasos sanguíneos.   Alimentos ricos en potasio y con bajo contenido de sodio Las mejores fuentes de potasio son los alimentos frescos poco procesados, ya que el procesamiento puede alterar el nivel de potasio. Por otra parte, los alimentos crudos contienen poco sodio y son los alimentos procesados los que constituyen la principal fuente de sodio de nuestra dieta. En la tabla 1, figuran alimentos ricos en potasio y con bajo contenido de sodio.  Tabla 1: Selección de alimentos ricos en potasio y con bajo contenido de sodio                     (cuando están sin procesar)   Lo más importante para la presión arterial es el estilo de vida La obesidad, la escasa actividad física y el consumo reducido de potasio influyen más en la presión arterial que el consumo elevado de sodio. El consumo reducido de calcio y magnesio y una proporción elevada de grasas saturadas en comparación con las grasas poliinsaturadas omega-3 también son importantes. Últimamente, suscitan un gran interés los beneficios de la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension o Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), rica en frutas, verduras y cereales (para incrementar la cantidad de potasio y fibra) y que incluye productos lácteos desnatados, pescado, legumbres, pollo y carne magra. Si se mantiene constante el consumo de sal, se aprecia un descenso significativo de la presión arterial. La tabla 2 ilustra los posibles beneficios para la presión arterial de distintas modificaciones del estilo de vida.   Tabla 2: Beneficios potenciales para la presión arterial, por cambio del estilo de vida   Los expertos recomiendan reducir el consumo de sal Durante los últimos 20 años, la literatura científica ha examinado exhaustivamente las pruebas que relacionan el consumo de sal con la presión arterial y las implicaciones de dichas pruebas de cara al establecimiento de políticas de sanidad pública han sido analizadas detenidamente por comités de expertos de países de todo el mundo, entre los que se incluyen Estados Unidos y el Reino Unido. Dado que nuestros niveles actuales de consumo de sal son elevados e innecesarios, se aconseja reducir la cantidad utilizada a 5-6 g de sal (2-2,4 g de sodio) al día. Asimismo, se recomienda consumir 5 raciones de fruta y verdura al día, hábito que ha demostrado redundar en numerosos beneficios para la salud, incluido el aumento del consumo de potasio.   Implicaciones prácticas El cuerpo puede adaptarse a un menor consumo de sal, aunque puede tardar 2 ó 3 meses en habituarse a consumir la mitad de sodio de lo acostumbrado. Existen otras maneras de condimentar la comida, como el mayor uso de pimienta y de hierbas aromáticas y especias, frescas o secas. Los sustitutos de la sal, basados en compuestos de potasio, también pueden servir; además también contribuyen a aumentar el consumo de potasio. Aunque su sabor y el hecho de que no sean tan buenos conservantes como la sal han limitado su uso, recientemente la industria alimentaria ha creado nuevos productos para superar estos inconvenientes.   La sal es tan adictiva como la cocaína Su consumo produce un cambio en las células nerviosas del hipotálamo que provoca una sensación de placer, según la Sociedad Española de Cardiología La sal causa la misma adicción que la cocaína porque produce un cambio en las células nerviosas del hipotálamo que provoca una sensación de placer y recompensa muy similar al de la droga, según ha explicado hoy la Sociedad Española de Cardiología (SEC). En España se consume una media de 11 gramos de sal al día, cuando lo recomendado por la OMS es de 5 a 7 gramos. La adicción a este producto es lo que lleva a su sobreconsumo, que puede derivar en un aumento de la presión arterial y, por consiguiente, del riesgo de padecer hipertensión. Así, las enfermedades hipertensivas son las que más han aumentado desde 2003, siendo responsables del 8,4% del total de las muertes por enfermedades cardiovasculares, frente al 4,8% de hace diez años, según los datos el INE. Pero no es fácil deshacerse de la sal. El 20% de la que consumimos proviene únicamente del pan y el 80% de alimentos precocinados. Es por ello que la SEC ha exigido a las autoridades que tomen medidas para regular el consumo de sal entre la población. Por ejemplo, han pedido que la cantidad de sal en el pan se reduzca a 1 gramo al año o que se mejore el etiquetado de los alimentos. Un estudio con ratones de las universidades de Duke y Melbourne demostró que la necesidad que sentían los animales por consumir sal era la misma que por la cocaína, en ambos procesos se activa la misma zona del cerebro. Es por ello que la SEC le ha pedido a toda la población que sea responsable con su consumo de sal diario y ha dado consejos como consumir productos bajos en sal, no aderezar en exceso las comidas y seguir una dieta equilibrada que incluya cinco piezas de vegetales al día.